
ISSN 1851-0027
Año
2008. Número 2: 110-128
www.comechingonia.com
El sitio Peumayén 2 en el contexto del arte rupestre del bosque andino-patagónico
Recibido el 1 de Septiembre de 2009. Aceptado el 16 de febrero de 2010
María Mercedes Podestá
Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano. Secretaría de Cultura.
3 de febrero 1378. (1426) Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Ana María Albornoz
Dirección General de Cultura de la Provincia de Río Negro. Río Negro, Argentina
Anabella Vasini
Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano. Secretaría de Cultura.
3 de febrero 1378. (1426) Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Elena Tropea
Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano. Secretaría de Cultura.
3 de febrero 1378. (1426) Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Se describe el sitio con pinturas rupestres Peumayen 2 (P2). La información se integra con la de otros veinte sitios ubicados en la cuenca del río Manso inferior (SO de Río Negro). La investigación se enmarca en una más general llevada a cabo en la Comarca Andina del Paralelo 42º (NO de Chubut). El arte rupestre es asignado a la tendencia estilística TAGC, característica de los momentos finales de la secuencia de arte rupestre de Patagonia y a la modalidad MALB. Se presenta la información concerniente a los aspectos tipológicos, tonales, cronológicos del arte rupestre. Se sugiere qué función pudieron tener los sitios dentro de la dinámica de ocupación de estos valles por parte de los cazadores-recolectores durante el Holoceno tardío.
Palabras Claves: Sitio Peumayen 2-Bosque andino patagónico- pinturas rupestres-MALB
Abstract
It describes the site with petroglyphs Peumayen 2 (P2). The information is integrated with twenty other sites in the lower Manso River basin (SW of Río Negro). The research is part of a wider held in the Comarca Andina form 42 º paralel (NW Chubut). The rock art is assigned to the TAGC stylistic tendency, characteristic of the last moments of the Patagonic art sequence and MALB mode. It presents information concerning typological aspects, tonal, chronological rock art. It suggests what might have sites function within the dynamics of occupation of these valleys by hunter-gatherers during the Late Holocene.
Key words: Peumayen 2 site-Patagonian Andean Forest-rock paintings-MALB
Se presenta la información del arte rupestre de los ambientes boscosos de la región andina de Norpatagonia a partir del análisis del sitio con pinturas Peumayen 2 (P2) y su integración con la proveniente de otros 20 sitios localizados a lo largo de los valles de los ríos Manso inferior, Villegas y Foyel (Podestá et al. 2008a) .
El estudio de los mismos se inscribe en el marco de una investigación que se lleva a cabo desde 2003, y con mayor intensidad desde 2005, en estos valles del sudoeste de la provincia de Río Negro (Bellelli y Podestá 2006, Bellelli et al. 2007 y 2008, Podestá y Albornoz 2007, Podestá et al. 2005 y 2008b). Esta investigación se engloba, a su vez, en otra más amplia emprendida en 1995 y que tuvo como centro la Comarca Andina del Paralelo 42° (en adelante CA42°), región que se encuentra inmediatamente hacia el sur de la del valle del río Manso inferior (Figura 1). Si bien la CA 42º comprende varias localidades del Noroeste de la provincia del Chubut, las investigaciones se centralizaron en proximidad de Cholila y a lo largo del valle del río Epuyén .
La franja occidental del área de estudio, que coincide con el límite argentino-chileno, se caracteriza por la presencia del bosque con una alta cobertura vegetal, precipitaciones abundantes y gradientes muy pronunciadas diseñadas por la orogenia andina. Las precipitaciones de agua y nieve alcanzan, en algunos sectores, los 4.000 mm anuales y determinan la formación de un bosque siempreverde con gran diversidad de especies vegetales: la selva o bosque valdiviano. En dirección al este se desarrolla el bosque caducifolio definido entre las isoyetas de 1.500 y 700 msnv que presenta un denso sotobosque sin claros (Distrito del Bosque Caducifolio, sensu Cabrera y Willink 1980) . Es en esta franja donde se localizan los sitios del valle del Manso inferior. Dejando los ambientes de bosque, hacia el oriente se extiende una zona ecotonal -en donde se ubican algunos de los sitios de la CA42º que se mencionan a modo de referencia- de pocos kilómetros de ancho para dar paso al relieve típico de la meseta xerófila: bajos, cañadones y valles fluviales propios de la estepa patagónica que alcanza, en su extremo oriental, la costa atlántica (Bellelli et al. 2008).
SITIO |
CUENCA/SUBCUENCA |
LOCALIZACIÓN TOPOGRÁFICA |
ALT. |
TIPO DE SITIO |
CANTIDAD DE MOTIVOS |
1.- Seccional Villegas |
Manso inf./Villegas |
Ladera-sector alto |
762 |
Pared de afloramiento |
10 |
2.- Piedra Huenchupán |
Manso inf. |
Ladera-sector alto |
704 |
Bloque |
ca. 10 |
3.- Población Anticura * |
Manso inf. |
Ladera-sector medio |
ca. 550 |
Alero |
41 |
4.- Paredón Lanfré * |
Manso inf. |
Pedemonte-llanura aluvial |
489 |
Alero y pared |
134 |
5.- Bloque Lanfré |
Manso inf. |
Pedemonte-llanura aluvial |
488 |
Bloque |
1 |
6.- Campamento Argentino ** |
Manso inf. |
Pedemonte-llanura aluvial |
478 |
Alero |
5 |
7.- Belmar |
Manso inf. |
Llanura aluvial, en costa de río |
508 |
Pared de afloramiento |
3 |
8.- Casa de Piedra (Carro) ** |
Manso inf. |
Ladera-sector medio |
567 |
Cueva pequeña |
9 |
9.- Andrade |
Manso inf. |
Ladera-sector medio |
ca. 600 |
Pared de afloramiento |
3 |
10.- Santa Lucía 1 |
Manso inf. |
Ladera-sector alto |
701 |
Alero |
11 |
11.- Sta.Lucía 2 |
Manso inf. |
Ladera-sector medio |
568 |
Pared de aflor. |
4 |
12.- Sta Lucía 3 |
Manso inf. |
Ladera-sector medio |
633 |
Alero |
ca. 6
|
13.- Peumayén 1 ** |
Manso inf. /Foyel |
Ladera-sector alto |
857 |
Alero y cueva pequeña |
10 |
14.- Peumayén 2 |
Manso inf. /Foyel |
Ladera-sector bajo |
510 |
Alero y pared |
107 |
15.- Puente Verde |
Manso inf. /Foyel |
Ladera-sector bajo |
500 |
Pared de afloramiento |
24 |
16.- Mallín Redondo |
Manso inf. /Foyel |
Pedemonte-llanura aluvial |
511 |
Pared de afloramiento |
20 |
17.- Río Foyel 1 |
Manso inf./Foyel |
Sobre el río |
478 |
Pared de afloramiento |
ca . 10 |
18- Peumayen 3 |
Manso inf. /Foyel |
Ladera-sector medio |
595 |
Alero y pared |
ca. 25 |
19- Peumayen 4 |
Manso inf. /Foyel |
Ladera-sector medio |
602 |
Alero y pared |
ca. 18 |
20- Lisandro |
Manso inf. |
Ladera-sector bajo |
ca. 490 |
Alero |
2 |
21-Belmar 2 |
Manso inf. |
Ladera-sector bajo |
ca. 510 |
Pared de afloramiento |
1 |
TABLA 1: Sitios con arte rupestre del río Manso inferior y sus afluentes ríos Foyel y Villegas.Referencias:* Sitios excavados. **Sitios sondeados
Las primeras noticias sobre el arte rupestre y mobiliar regional fueron dadas a conocer por los trabajos de Sánchez-Albornoz hace cincuenta años atrás (1957 y 1958). Anteriormente ya Greslebin se había referido a objetos de arte mobiliar hallados en la región (Greslebin 1930, Losada Gómez 1980, Ceresole 2008). Específicamente para el río Manso inferior y sus afluentes, se cuenta con la antigua observación de Onelli. Este naturalista, en su paso por el valle del Foyel, describe someramente un sitio con pinturas rupestres y un “esqueleto de araucano” enterrado, según relata este autor, al pie de la pared. Además menciona la existencia de otros dos sitios a pocas leguas de distancia del primero , interpretándolos como “señales” de un antiguo camino (Onelli 1998:40 [1930]). Posteriormente, los antecedentes más importantes son los relevamientos emprendidos en 1982 por una de las autoras y la visita de Jorge Fernández al sitio Paredón Lanfré. Tras varios años de ausencia de investigaciones, las mismas fueron retomadas por nuestro equipo de trabajo en los últimos años.
El objetivo principal de la investigación arqueológica en la cual se inscribe este artículo es conocer el uso dado a los ambientes boscosos y al ecotono bosque-estepa en la dinámica poblacional de Norpatagonia. En el transcurso de las investigaciones se localizaron sitios, la mayoría de ellos con pinturas rupestres, datados en el Holoceno tardío. En el conjunto del área (CA42º y cuenca del río Manso inferior), específicamente a partir de los 2.000 años AP, se constata la ocupación humana ininterrumpida en estos ambientes boscosos (Bellelli et al . 2003 y 2008, Carballido Calatayud 2007, Fernández 2006, Podestá et al. 2000, 2007, 2008b, Scheinsohn y Matteuci 2006 ). En presentaciones anteriores, se planteó la hipótesis de que el uso de los ambientes de bosque por parte de los cazadores-recolectores de la estepa estaba motivado fundamentalmente en la obtención de recursos vegetales específicos (plantas medicinales, resinas y algunas maderas y cañas, además de hongos) (Bellelli et al. 2003), ya que no habría otros recursos en el bosque que justificaran su explotación. En relación con lo antedicho, es posible decir que el consumo de huemul ( Hippocamelus bisulcus) , verificado en los sitios de bosque (junto con el de guanaco), sería ocasional y no justificaría la existencia de una estrategia que apuntara solamente a la obtención de este cérvido (Fernández 2006).
Una propuesta reciente incorpora la idea del uso del valle del Manso inferior para transponer la Cordillera de los Andes y alcanzar la costa pacífica. De esta manera, el manejo específico de estos ambientes de bosque se complementaría, de algún modo, con otros de estepa y ecotono, integrándose en un amplio circuito de movilidad que fue característico de los grupos de cazadores-recolectores que habitaron Norpatagonia durante los momentos finales del Holoceno tardío. La existencia de un único código visual y/o simbólico (considerando tanto el arte rupestre como los patrones decorativos de los objetos muebles que se verifican hacia el Occidente y el Oriente de la Cordillera de los Andes) probaría la vinculación de las poblaciones terrestres, de ambos lados de la cordillera, con la estepa (Bellelli et al. 2008, Podestá et al. 2008b).
Una visión en conjunto del arte rupestre regional
Considerando el área en su conjunto (cuenca del Manso inferior y la CA 42º) se destacan por su supremacía los sitios con arte rupestre que utilizan como soporte aleros y paredes de farallones, bloques y pequeñas cuevas. Según Scheinsohn y Matteucci los sitios del bosque se localizan generalmente sobre corredores que son definidos como “fragmentos alargados que reúnen las condiciones de seguridad y bajo costo para la circulación a larga distancia” (2007:6). Dichas autoras sostienen que los corredores, en estos ambientes de bosque, son franjas del paisaje que reúnen las mejores posibilidades de circulación en una topografía quebrada y con una importante densidad vegetal.
En general, la identificación de sitios arqueológicos se dificulta por problemas de visibilidad. Las causas que ocasionan la baja visibilidad de los restos arqueológicos fueron mencionadas en detalle en trabajos anteriores (Bellelli et al. 2008, Podestá et al. 2008b, Scheinsohn 2004), por lo tanto aquí sólo se enumeran: 1) la topografía quebrada y la densa vegetación propia de estos ambientes boscosos, 2) la recolección selectiva de artefactos por parte de aficionados y 3) la existencia de cuantiosos procesos naturales y antrópicos que atentan contra la preservación de algunos restos, en especial el alto grado de humedad y los incendios forestales.
Las dificultades de la prospección son a veces de tal magnitud que en los ambientes de bosque de mayor densidad, como la cuenca del río Manso inferior y la del río Epuyén, se han identificado hasta el momento exclusivamente sitios con arte rupestre justamente por la alta obstrusividad de los soportes. En contraste, en la región de Cholila, al sur del área de investigación, donde el bosque se alterna con un paisaje más abierto de tipo ecotonal, se ha localizado una mayor variedad de sitios, incluyendo algunos a cielo abierto.
En la totalidad del área (cuenca del río Manso inferior y CA42º) se contabilizan hasta el momento 48 sitios con arte rupestre asignados al momento más tardío y de más amplia distribución de la secuencia de arte rupestre reconocida en Patagonia: la Tendencia Abstracta Geométrica Compleja (en adelante TAGC). Esta Tendencia es una reformulación realizada por Gradin (1999) de los estilos de Grecas y de miniaturas, definidos previamente por Menghin (1957). Sus características han sido descriptas en otros trabajos (Albornoz 1996 y 2003; Albornoz y Cuneo 2000, Bellelli et al. 2008, Gradin 1999, Menghin 1957, Podestá et al. 2005 y 2008b) pero, en pocas palabras, puede definirse como una tendencia ampliamente extendida en el sector oriental de los Andes –tanto en la zona cordillerana como en la estepa patagónica, llegando inclusive a la costa atlántica–, mientras que por el Sur sobrepasa los 47° de latitud. Se caracteriza por representaciones de tipo abstracto, cuyo patrón formal básico está compuesto por un trazo lineal recto y corto, dispuesto en ángulo recto, que conforma líneas escalonadas o almenadas. También las hay en ángulo agudo que componen líneas en zigzag. Mediante la unión de estos trazos se organizan figuras geométricas simples y complejas. En su conformación más elaborada la línea de patrón escalonado-almenado-zigzag define a las grecas (figura que da nombre al estilo que definió Menghin en 1957). La línea recta sin quebrar se utiliza en general para limitar los enmarcados y para figuras de rombos y tridígitos, entre otros. Los motivos combinados más comunes son los círculos simples y concéntricos. En este estilo hay una baja incidencia de motivos figurativos (Podestá et al. 2005 y 2008b).
Algunos autores han sugerido la autoría del arte rupestre de esta Tendencia a los grupos poyas, conocidos en momentos históricos como tehuelches, cazadores-recolectores que aprovecharon preferentemente el ámbito estepario (Albornoz y Hajduk 2001 y 2006, Albornoz y Teira Mayolini 2008).
Dentro de la TAGC se reconoce además la presencia de la variedad regional denominada Modalidad del Ámbito Lacustre Boscoso del Noroeste de Patagonia (MALB) (s/Albornoz 2003, Albornoz y Cuneo 2000, Albornoz y Hajduk 2009), espacialmente circunscripta a la zona lacustre de Norpatagonia, que también se manifiesta en nuestra área de investigación, llegando por el Sur a la cuenca del río Epuyén (Podestá et al. 2007). La MALB presenta motivos geométricos más sencillos y menos regulares que los clásicos de la estepa, donde por primera vez se definió el estilo de Grecas o TAGC. En algunos sitios, la representación geométrica se encuentra asociada con figuras de animales (camélido, huemul, caballo) y humanas. Estas últimas suelen presentar tres dedos en sus extremidades, tipo de diseño que puede apreciarse en sitios ubicados en la región de los grandes lagos.
Esta Modalidad ha sido asignada a los Puelche del Nahuel Huapí y sus antecesores (denominación s/Mascardi 1670, citado por Albornoz 2003, Albornoz y Cuneo 2000, Albornoz y Hajduk 2001 y 2006, Albornoz y Teira Mayolini 2008, Albornoz et al. 2008) que utilizaron embarcaciones alcanzando así zonas inaccesibles por tierra (por ejemplo la isla Victoria). La presencia de pinturas rupestres asignadas a la MALB en la isla es buena prueba de ello.
Cabe destacar que tanto la Tendencia como la Modalidad son las únicas expresiones de arte rupestre presentes en los sitios ya que en ninguno de ellos se han identificado manifestaciones de arte rupestre de momentos anteriores correspondientes a la secuencia estilística propuesta para Patagonia (Gradin 1999, Menghin 1957). Lo mismo ocurre en sitios de áreas aledañas: el Parque Nacional Los Alerces, al sur (Arrigoni 1997) y del Nahuel Huapi, al norte (Albornoz y Hadjuk 2009) en donde las pinturas más antiguas son asignadas también a la TAGC y a la MALB.
Con respecto a los aspectos cronológicos, los resultados alcanzados hasta el momento permiten afirmar que, si bien los grupos de cazadores-recolectores ocuparon esta región boscosa con posterioridad a los 2.000 años AP , la ejecución del arte rupestre fue una práctica que comenzó más tardíamente. Las evidencias obtenidas por nuestro equipo de la excavación de cuatro sitios con arte rupestre: Cerro Pintado (CP) en Cholila, Risco de Azócar 1 (RA1) en la cuenca del Epuyén y Paredón Lanfré (PL) y Población Anticura (PA) en el río Manso inferior, permiten sostener que las pinturas más antiguas se habrían producido en algún momento dentro de los 1300 y 700 años AP, sin poder precisar este lapso con mayor exactitud (Podestá y Albornoz 2007, Podestá y Tropea 2001, Podestá et al. 2007). El inicio de la manifestación de esta tendencia estilística en la región que tratamos es coherente con la postulada en sitios más al norte y al sur de la región Manso inferiorCA42° .
Figura 1: Mapa del área de investigación.
Figura 2: Mapa de la región con la ubicación de los sitios: 1.- Seccional Villegas. 2.- Piedra Huenchupán. 3.- Población Anticura. 4.- Paredón Lanfré. 5.- Bloque Lanfré. 6.- Campamento Argentino. 7.- Belmar. 8.- Casa de Piedra. 9.- Andrade. 10.- Santa Lucía 1. 11.- Santa Lucía 2. 12.- Santa Lucía 3. 13.- Peumayén 1. 14.- Peumayén 2. 5.- Puente Verde. 16.- Mallín Redondo. 17.- Río Foyel 1. 18.-Peumayén 3. 19- Peumayén 4. 20.- Lisandro. 21.- Belmar 2. * Sitios en territorio chileno.
A partir de este panorama arqueológico del área de investigación, se llevará a cabo el análisis del sitio Peumayén 2 haciendo referencia en adelante exclusivamente al contexto arqueológico de la cuenca del río Manso inferior.
El sitio Peumayen 2 :
Localización y ambiente :
El sitio con arte rupestre Peumayén 2 (41° 36 ´ 11.7´´ lat. S y 71º 42´ 39.6´´ long. W) es parte de un conjunto de 21 sitios distribuidos a lo largo y en proximidad del río Manso inferior y de sus tributarios los ríos Villegas y Foyel (FIGURA 2 y TABLA 1). S e localiza sobre las estribaciones bajas de la ladera norte del cerro Ventisquero que, en este sector, cae a pique sobre el cauce del río Foyel (margen izquierda) (FIGURA 3). En dirección oeste, a corta distancia del sitio, el Foyel desemboca en el Manso inferior por su margen izquierda. Este último, por su parte, continúa con su recorrido de dirección este-oeste, atraviesa el límite internacional, traspone las bajas alturas propias de la Cordillera de los Andes en estas latitudes y desciende por territorio chileno con el nombre de río Manso hasta que por último vierte sus aguas en el río Puelo. Este último ingresa y sale del lago Tagua Tagua hacia el Pacífico en el Estuario de Reloncaví.
Figura 3: Vista del río Foyel.
El ambiente por el cual discurre el río Manso inferior y sus tributarios, los ríos Foyel y Villegas, está conformado por valles relativamente angostos flanqueados por cerros cuyas laderas presentan la vegetación propia del bosque caducifolio. Existen distintas especies de Nothofagus y también está presente el Austrocedrus chilensis (ciprés) en grandes sectores de los faldeos. A medida que se avanza hacia la cordillera y al límite argentino-chileno, comienzan a aparecer especies típicas de la Selva Valdiviana que ocupan estrechos sectores de mayor humedad de la cadena andina en territorio argentino. Aquí las precipitaciones alcanzan los 4.000 mm anuales y el sotobosque cobra mayor densidad.
Las planicies aluviales por donde fluyen los cauces mencionados son actualmente utilizadas para actividades agro-ganaderas, prácticas que han producido el desmonte de parte de la vegetación boscosa localizada sobre la margen sur del Manso inferior y hacia ambas orillas del Foyel. En contraste, el bosque andino-patagónico en la ribera norte del Manso inferior (límite sur del Parque Nacional Nahuel Huapi) se halla en buenas condiciones de preservación gracias a las disposiciones establecidas en esa área protegida.
Figura 4: Localización de Peumayén 2 en el Cerro Ventisquero.
Soporte y sectores de relevamiento
El arte rupestre de P2, conformado en su totalidad por pinturas, se dispone sobre un frente granítico de 16 metros de longitud que se encuentra sobre el faldeo del cerro, a 510 m snm. (FIGURA 4). La base de la mayor parte del sitio (con excepción de los primeros cuatro metros desde el punto 0 de relevamiento que fue fijado a la izquierda de la pared) presenta una gran acumulación de bloques, consecuencia de un derrumbe ocurrido con posterioridad a la ocupación del sitio, a juzgar por un sector de la pared con pinturas que se encuentra cubierto por grandes bloques. Un pronunciado talud, tapado por vegetación tupida y gran cantidad de árboles caídos, se inicia a escasa distancia de la pared y desciende abruptamente hacia el río Foyel. Estas condiciones hacen impracticable una excavación arqueológica al pie o en las inmediaciones del sitio (FIGURA 5).
Figura 5: Vista del derrumbe.
El soporte rocoso sobre el que se disponen las pinturas se dividió en tres sectores (S1, S2 y S3) (FIGURA 6). Con excepción de una pared con orientación oeste correspondiente a un pequeño subsector del S1, el resto del soporte rocoso está orientado hacia el Norte.
Las pinturas se distribuyen a lo largo del frente rocoso prácticamente sin solución de continuidad y alcanzan alturas de hasta 2, 50 m sobre el soporte con respecto al nivel del derrumbe, mientras que las más bajas apenas se elevan unos escasos centímetros del mismo. La distribución ininterrumpida de las pinturas sobre el soporte solamente se ve discontinuada por un frente muy alterado cubierto por acreciones minerales que lo obliteran completamente.
Figura 6: Sectorización de P2. Sector 1 (verde), Sector 2 (violeta) y Sector 3 (azul). En el detalle se muestra el sector de inflexión de la pared.
Pinturas rupestres: tipología
Las pinturas constituyen un conjunto variado de 107 motivos simples y compuestos y un número mayor de representaciones . Una gran superficie del sector 3 del sitio, la más afectada por el derrumbe, tiene pinturas ocultas debajo de grandes bloques . A esto se suma la gran cantidad de motivos indeterminados por deterioro (N: 26) que lleva a pensar en una suma considerable de motivos desaparecidos. Estas apreciaciones inducen a suponer que el número original total de motivos del sitio fue bastante superior al actualmente contabilizado. La densidad de motivos por superficie del soporte es baja y alcanza a 1.57 por m2.
TABLA 2: Tipología de motivos de Peumayén 2. Se indican porcentajes y números de motivos por tipo.
En cuanto a su morfología, en las representaciones de Peumayén 2 prevalecen las formas abstractas (70.10%) de trazo geométrico rectilíneo escalonado, almenado y en zigzag que poseen las características típicas de la TAGC y de la MALB (Tabla 2 y Cuadro 1). Dentro de la primera se destacan las líneas o serie de líneas paralelas sinuosas, almenadas, en zigzag o escalonadas (subtipos D1, D2, D3, E1, F1). En relación con el repertorio de motivos asignados a la MALB, que es el más extenso,
Gráfico 1. Cuadro Tipológico: Peumayén 2.
se incluye a la mayoría de los motivos enmarcados, sobre todo aquellos de morfología más simple como es el caso de los que presentan en el interior líneas rectas oblicuas paralelas o sinuosas (subtipo R1). Algunos de estos motivos de factura más compleja son también asignables a la TAGC y por lo tanto al arte rupestre de ambientes de estepa (ver Albornoz y Cuneo 2000). Los enmarcados guardan características similares a objetos de arte mobiliar (por ejemplo placas grabadas) hallados en la región (ver casos similares en otros sectores de la provincia y en la CA 42º en Gradin 2003, Bellelli et al. 2008 y Podestá et al. 2007).
En la MALB se incluye un tipo de motivo que es particular a nuestra área de investigación (desde el valle del Manso inferior al lago Epuyén al Sur) si bien se ha reportado un caso más al Norte . Se trata de representaciones de arcos de dobles
Figura 7: Detalle de arco de doble línea en rojo.
líneas arqueadas paralelas (subtipo K2). En un solo caso, el arco está conformado por cinco líneas (subtipo K3). Estas representaciones sobresalen dentro del conjunto de pinturas del sitio no sólo por su cantidad (5.61% del total de los motivos abstractos) sino también por la combinación de colores, su particular morfología y disposición en el soporte. Además, se destacan por sus dimensiones mayores en comparación con los restantes motivos. En uno de los motivos el arco se repite dos veces, es decir en el punto donde finaliza el primero se inicia el segundo (Figura 7). Se sitúan cubriendo gran parte de los dos primeros sectores (S1 y S2) y en sus partes más altas, abarcando grandes superficies del espacio plástico (hasta 180 cm ) en sentido horizontal. En el S1 es notable cómo trazan el límite superior del espacio pictórico, de tal manera que el resto de los motivos queda enmarcado o contenido por los arcos. Los arcos dobles son rojos y el único caso de arco de cinco líneas combina una vez esa tonalidad con el amarillo y el verde, tonos que se repiten dos veces en forma alternada (Figura 8). Son de dimensiones grandes, en su comparación con los demás motivos del sitio, ya que su longitud varía entre los 90 y los 180 cm , ya mencionados. La morfología de estos arcos, la combinación de colores y su localización en el espacio pictórico (en sectores superiores) permite llamar la atención sobre la gran similitud que existe entre este tipo de motivos y el arco iris que ilumina frecuentemente el paisaje del valle (Figura 9).
Figura 8: Arco polícromo de cinco líneas y detalle de superposición de motivo 41' sobre 41 y 44. Enmarcados. Notar presencia de acreciones. Retocada con Adobe Photoshop para realzar contraste.
Figura 9: Un amanecer con arcoíris en el valle del Manso inferior. Ver similitud con figura 8. Foto: Cristina Bellelli.
Continuando con los motivos característicos de la MALB están las figuras humanas (figurativos A1) ( Tabla 2 y Cuadro 1). Se trata de tres motivos pero con un número mayor de representaciones ya que cada uno de ellos está compuesto por alineaciones de dos a tres figuras vistas de frente. Se disponen en alineación horizontal con los brazos elevados y las piernas separadas. Algunas de ellas presentan el cuerpo más engrosado pudiendo indicar diferencias de vestimenta y/o sexo entre las mismas. Forman por lo general conjuntos con los arcos, ya que en dos de los casos se disponen por debajo de uno de ellos (Figuras 10 y 11).
Otros motivos frecuentes son las series de líneas rectas y en zigzag que se disponen en forma alternada en sentido vertical y guardando paralelismo y las series de líneas onduladas (motivo 41´) de amplio desarrollo vertical (Figura 8).
Figura 10: Figuras humanas y arcos. Retocada con Adobe Photoshop para realzar contraste.
Las cruces, si bien son frecuentes tanto en la TAGC como en la MALB, las de P2 son de tipo lineal de trazo recto no escalonado (tipos M1, M2) (Figura 12). El uso del trazo simple es más frecuente en la Modalidad, por lo contrario el del escalonado, tanto en cruces como en triángulos opuestos por el vértice (clepsidras), es poco común o apenas se esboza a través del diseño de un escalón o, a lo sumo, de dos de ellos. Por lo contrario en la TAGC son comunes las clepsidras y cruces de trazo con escalonado múltiple. Los círculos simples con punto central o apéndices (tipos L1, L2) y los concéntricos con dos o más anillos (tipo L3), que ocupan el tercer lugar en cuanto a la frecuencia, pueden vincularse más estrechamente con la MALB que con la Tendencia. Lo mismo ocurre en la zona de los lagos Nahuel Huapi, Gutiérrez y Mascardi, además de los sitios lacustres neuquinos de más al norte donde ha sido definida por primera vez esta Modalidad (Albornoz y Cuneo 2000).
El repertorio de motivos geométricos del sitio incluye algunos muy simples, como los puntos alineados o agrupados (tipos A2, A3), que podrían relacionarse tanto con la Tendencia o la Modalidad mencionadas. Hay sólo dos figuras geométricas complejas (tipo E3). Entre ellas están el motivo 57 que es una figura escalonada que se repite encerrándose en sí misma, de mayor a menor, en rojo, verde y rojo. La figura así conformada se replica en reflexión especular (Figura 13). Por último se destaca la presencia de un laberinto en rojo oscuro, un tipo de motivo que se ha documentado en conjuntos de pinturas asignadas a la MALB en la región de los lagos Lácar y Nahuel Huapi (Albornoz y Cuneo 2000) pero que también es común en los ambientes esteparios.
Figura 11: Calco de la imagen de la figura 10.
Dentro del conjunto de motivos indeterminados por deterioro se han identificado dos subtipos: los “indeterminados” propiamente dichos que conforman el 8.41% del total de representaciones, que en general son pequeños trazos de color sobre el soporte, remanentes de una pintura hoy desaparecida casi en su totalidad, y los “indeterminados de patrón escalonado, almenado-zigzag” que representan un 15,89% del total de motivos (Tabla 2). Estos últimos son probablemente partes restantes de antiguas representaciones que, al haber sufrido menos alteraciones naturales y presentar una mayor superficie del motivo visible en comparación con los anteriores, permiten suponer la antigua existencia de una representación con ese patrón morfológico que es el rasgo característico a la TAGC .
Figura 12: Cruces simples (a la derecha). Detalle de la superposición de miniatura (motivo 74') sobre laberinto (motivo 73) (a la izquierda).
Los procesos de deterioro actuantes en el sitio explican la existencia de este porcentaje tan elevado (24.30%) de motivos indeterminados. Entre éstos, además del desvaído causado por la alta humedad reinante, los más numerosos son las acreciones de carbonatos y de microorganismos (líquenes) que se depositan sobre las pinturas (Figura 8). Las características litológicas de la formación rocosa (roca granitoide) también favorecen la microexfoliación de la superficie (Pereyra et al. 2003).
Tonalidad
En el sitio Peumayén 2, el color predominante es el rojo con diferentes intensidades (rojo oscuro y rojo claro) que se presenta en monocromías en el 84.11% de los motivos del sitio. El rojo oscuro además interviene en bicromías, combinado con el verde, amarillo rojizo, amarillo o gris oscuro. Existe un solo caso de tricromía que integra este tono con el verde y amarillo. El amarillo también se da en monocromías en un 2.8% de los casos y en cantidades menores aparecen el amarillo rojizo, naranja y verde. Otro tono muy poco utilizado es el gris oscuro que aparece sólo en una bicromía combinada con el rojo (Tabla 3).
TABLA 3: Tonalidades de Peumayén 2. Se indican cantidades y porcentajes según tono y código guía Munsell.
Figura 13: Figura geométrica compleja. Retocada con Adobe Photoshop para realzar contraste.
La presencia de pigmentos minerales es abundante en los sitios excavados de mayores dimensiones (Paredón Lanfré y Población Anticura) y su análisis nos permite correlacionar momentos de ejecución de las pinturas con niveles excavados. En PL, por ejemplo, se han contabilizado 169 restos de pigmentos presentes a lo largo de la distintos niveles de excavación (Bellelli et al. 2007, Podestá y Albornoz 2007), de los cuales un 60% están preparados (Vasini y Tropea 2009). Esto evidencia una importante actividad destinada a la producción de las pinturas del sitio, si bien no en forma exclusiva. En la excavación principal de PA se contabilizaron 90 pigmentos rojos, amarillos y naranjas, de los cuales un 70 % están preparados, si bien se espera hallar un mayor número de pigmentos ya que la excavación no ha concluido.
Indicadores temporales
La cronología de ejecución de las pinturas de P2 no es fácil de precisar. Tampoco resulta sencillo determinar si existieron varios momentos de ejecución de las pinturas que, como se mencionó, fueron constatados en otros sitios de la cuenca (PL). La falta de información contextual y la existencia de sólo tres superposiciones que, además de escasas son poco diagnósticas, dificultan estas apreciaciones. Dos de ellas consisten en un enmarcado en cuyo interior se diseñó una serie de doce líneas verticales, rectas y en zigzag, en rojo y amarillo que se disponen en forma alternada y son paralelas entre sí (motivo 41). Por encima se pintó una serie de líneas onduladas en rojo (motivo 41´) que, además de superponerse al motivo anterior, se extiende hacia abajo a lo largo de 95 cm . Este mismo motivo se superpone también al gran arco tricolor (rojo, amarillo y verde) de cinco líneas (motivo 44) que se encuentra por debajo del enmarcado (ver Figura 8). El tono rojo es el mismo en los tres motivos, al igual que el grado de desvaído de la pintura, rasgos que no permiten adjudicar diferencias temporales significativas al conjunto. En el otro caso de motivos superpuestos intervienen la representación de un típico laberinto de trazo escalonado en rojo de grandes dimensiones (motivo 73) que se encuentra por debajo de un motivo de trazo en miniatura en rojo, que describe dos o tres líneas almenadas paralelas entre sí (motivo 74´) (ver Figura 12). Este caso constituye también un indicador temporal relevante ya que, por lo general, se sostiene que las miniaturas (anchos de trazo entre 1 y 3 mm) son de ejecución más tardía en comparación con los motivos de trazo estándar.
No se registraron casos de reciclados de representaciones como repintados y agregados de nuevos rasgos a una representación preexistente, como es notable en PL y en otros sitios de la CA 42º (por ejemplo en CP). Por otro lado, las diferencias en el desvaído y en el grado de obliteración de las pinturas por acreciones pueden explicarse en la exposición disímil de las mismas frente a los procesos de deterioro, más que a diferencias temporales en la ejecución.
Figura 14: Enmarcado en amarillo (arriba) y motivo en rojo (abajo).
Peumayén 2 en el contexto arqueológico local
Distribución y tipos de sitios
En este acápite se integra la información registrada en Peumayén 2 con la de los demás sitios presentes en la cuenca del río Manso inferior. En la Tabla 1 se consigna la información de los 21 sitios con pinturas rupestres que se disponen a lo largo de los tres principales cauces de la región (Manso inferior, Villegas y Foyel) además de la localización topográfica (pedemonte/llanura aluvial, ladera baja, media o alta, costa de río y sobre el río ), la altura sobre el nivel del mar y el tipo de sitio (cueva pequeña, pared de afloramiento, bloque, alero, alero y pared, alero y cueva pequeña), así como también la cantidad de motivos documentados o la estimada (indicados con ca.) en los casos en que el relevamiento no ha sido completado.
Los sitios se distancian entre 0 m (sitio Río Foyel 1) y 1,5 km de los ríos Manso inferior, Villegas y Foyel, si bien la presencia de agua en los sitios es una constante ya que existen vertientes o pequeños arroyos en las cercanías. La distancia mayor registrada entre dos sitios es de 29 km (Seccional Villegas-Sta. Lucía 1) y la menor de unos pocos cientos de metros, aunque a veces las diferencias altimétricas son elevadas (por ejemplo, P2 y Peumayen 1 están próximos entre sí pero con una diferencia de 350 m de altura). Cuatro de los sitios se disponen sobre formaciones rocosas ubicadas en el punto de contacto del pedemonte y la llanura aluvial. La mayor parte (quince) se distribuye en las laderas bajas, medias y altas de los cerros mientras que sólo dos se encuentran sobre el mismo curso o en costa de río. Estos diferentes emplazamientos permiten sugerir un uso variado de la región por parte de los grupos que la habitaron.
Los sitios difieren también en cuanto al tamaño y a la cantidad de las pinturas que presentan. Peumayén 2 y Paredón Lanfré son los sitios más grandes, el primero tiene, como se mencionó, 107 motivos que se distribuyen en 68 m 2 del soporte rocoso, mientras que en PL se contabilizan 134 motivos dispuestos en 152 m 2 . Once de los sitios son pequeños con presencia de uno a nueve motivos que se yuxtaponen en superficies de entre 1 y 2.5 m 2 . Los restantes entran en la categoría de sitios medianos con 10 a 41 motivos que ocupan entre 6 y 28 m 2 del soporte. La densidad de motivos por superficie (m 2 ) varía según los sitios entre 0.50 y 1.66 motivo por m 2 .
El bajo número de motivos registrado puede explicarse, en parte, por los graves problemas de deterioro que afectan a casi todos los sitios por igual y que se han puntualizado anteriormente en referencia a Peumayen 2. Los procesos de deterioro que se identifican en la mayoría de los sitios se expresan en el alto porcentaje de motivos indeterminados (entre el 20 y 25 %) y permiten sugerir que existe una cierta cantidad de motivos desaparecidos con respecto al repertorio original.
Función de los sitios y temporalidad de la actividad pictórica
Las consideraciones tenidas en cuenta en este apartado, además de la información proveniente de los sitios excavados y sondeados (marcados con uno o dos asteriscos, respectivamente, en la Tabla 1), permiten llevar a cabo una aproximación tentativa a la funcionalidad de los sitios dentro del contexto arqueológico del Manso inferior.
La información recogida posibilita indicar que, si bien en la cuenca del Manso inferior no se reconocen bases residenciales, sitios de agregación o nodos (según la terminología propuesta por Borrero (2005) (citado en Bellelli et al. 2008), existen sitios, conformados por grandes aleros con una amplia superficie de reparo, que marcan la presencia de largas ocupaciones en forma ininterrumpida. Esto se ejemplifica en PL, con dataciones radiocarbónicas que jalonan una ocupación de más de 1000 años (entre 330 años y 1500 AP) ( Bellelli et al. 2007, Podestá y Albornoz 2007). C onsideraciones semejantes pueden tenerse en cuenta con respecto a PA, donde el lapso de ocupación se enmarca entre los 400 y 1150 años AP (Fernández y Rizzo 2009), si bien la futura continuación de las excavaciones en este sitio permitiría ampliar su antiguedad.
PL, por ejemplo, es un sitio donde se han llevado a cabo una amplia gama de actividades. El registro arqueológico brindó abundante evidencia conformada por estructuras de combustión, fragmentos de vasijas cerámicas, algunas decoradas; desechos de rocas silíceas y de obsidiana producto del trabajo de reciclado y reactivación de instrumentos de piedra, objetos de uso suntuario como cuentas hechas en valva de un molusco fluvial y también en cerámica y abundantes restos óseos muy fragmentados de roedores, guanaco, huemul, oveja, caballo y cánido (Bellelli et al. 2007). Además, como se indicó, se destaca la presencia de una cantidad importante de pigmentos minerales a lo largo de la columna estratigráfica que hace suponer su uso en la producción de las pinturas rupestres, sin descartar su posible aplicación para pinturas corporales, decoración de cerámica y cueros.
PL y PA, además, presentan una gran cantidad de motivos rupestres (134 motivos y 41, respectivamente) lo cual coincide con la abundante diversidad tonal y tipológica documentada, y con una mayor densidad de motivos y de superposiciones. Todas estas características evidencian una larga persistencia en la actividad pictórica (producción/ejecución/mantenimiento ) de los sitios que se inserta en una secuencia de ocupación larga y continua. Como ya se mencionó, la duración de esta actividad no es igual a la de la ocupación de los sitios, siendo en todos los casos posterior al inicio de la ocupación . Esta característica se repite no sólo en los casos de la región de estudio (PL, RA1 y CP) sino que también es frecuente en muchos sitios provenientes de regiones aledañas (por ejemplo: sitio El Trébol en el área de Nahuel Huapi, Albornoz y Hajduk 2009).
Otro grupo de sitios con arte rupestre estarían vinculados con campamentos de corta duración y relacionados con funciones específicas. En este tipo se ubican aquellos clasificados como pequeños y medianos en base a la reducida cantidad de motivos y a la falta de superposiciones. Además, se caracterizan por la baja densidad de representaciones sobre el soporte y la ausencia de diversidad cromática (monocromias en rojo en forma exclusiva) y tipológica. En esta categoría se incluyen: Bloque Lanfré, Campamento Argentino, Belmar, Belmar 2, Casa de Piedra, Lisandro, Andrade y Santa Lucía 1, 2 y 3, entre otros. Se trata de pequeños reparos o de lugares al aire libre que, en algunos casos, se ubican en terrenos de pendiente muy abrupta (Andrade y Santa Lucía 1, 2 y 3). Los sitios sondeados, Casa de Piedra y Peumayen 1, presentan una escasa densidad de materiales recuperados (Bellelli et al. 2007) mientras que en Campamento Argentino fueron halladas cantidades importantes de microlascas en sílices de diferentes variedades.
Arte rupestre y marcadores de vías de circulación
La disposición de P2 y de la mayoría de los sitios del Manso inferior, a lo largo de los cursos de agua (ver Figura 2), puede estar indicando vías de circulación a lo largo de corredores. Este concepto fue desarrollado inicialmente para el Manso inferior por Scheinsohn y Matteucci (2006) (ver también Matteucci y Scheinsohn 2007). La idea de los corredores es particularmente interesante de aplicar en el caso de esta cuenca ya que es una región caracterizada por diferencias altitudinales abruptas y una cubierta vegetal muy densa que dificulta la visibilidad. Como se planteó en un trabajo reciente, siguiendo a Meltzer (2003), en un ámbito como el del valle del río Manso inferior es conveniente contar con conocimientos previos y/o saber decodificar características topográficas y datos ambientales para circular (Bellelli et al. 2008). De esta manera, los sitios con arte rupestre actúan como marcadores del paisaje ( landmarks según Golledge 2003) y podrían funcionar como hitos idiosincrásicos para demarcar rutas, aprenderlas y volver sobre ellas ( wayfinding en términos de Golledge 2003). Este conocimiento sería sólo significativo para un individuo o un grupo sociocultural. De esta manera los sitios con arte rupestre sirven para organizar un mapa mental haciendo más legibles los paisajes por donde se transita, facilitando el trazado y la transmisión de información sobre las rutas. Los corredores no deben interpretarse con la idea de una circulación reducida por parte de los cazadores-recolectores que se movían a lo largo y ancho del valle del Manso inferior y sus tributarios. Por lo contrario, como se ha visto, los sitios tienen una gran diversidad en cuanto a su emplazamiento: ocupan la llanura aluvial, sectores del pedemonte y las laderas de los cerros -que enmarcan los cursos de los ríos- tanto en sus partes más bajas (480 m snm) como de mayor altura (850 m snm). De esta manera se localizan a lo ancho de una amplia faja del bosque que incluye los valles propiamente dichos y las alturas de los cerros.
La idea de considerar a los sitios con pinturas como marcadores de rutas dentro del área en estudio ya había sido sugerida por Onelli (1977 [1903]) en su mención de los sitios del río Foyel y por Sánchez Albornoz (1958) cuando se refiere a los ubicados en la CA42º. Al respecto, es ilustrativo mencionar que, justamente los valles Manso-Foyel, Villegas, son de los pocos corredores de la región que posibilitan la circulación hacia la Cordillera de los Andes. La presencia de dos sitios en territorio chileno, que comparten las mismas características estilísticas con las de los sitios de la cuenca del Manso inferior, es sugestiva al respecto ya que refuerza la idea de comunicación a través de la cordillera (ver este tema desarrollado en Bellelli et al.2008) (Figura 2).
A diferencia de los sitios con arte rupestre ubicados entre los lagos Lácar y Nahuel Huapi, donde se caracterizó a la MALB por primera vez (Albornoz y Cuneo 2000), los sitios del Manso inferior se encuentran próximos a los de ríos u otras fuentes de agua, ya que no existen espejos lacustres en estos valles dentro del territorio argentino. Como resultado, y a diferencia de muchos de los sitios de la zona lacustre que se encuentra más al norte (lagos Lácar, Nahuel Huapi, Gutiérrez, Mascardi, Guillelmo), en el Manso inferior la práctica de la navegación no fue un imperativo para alcanzar los sitios con pinturas.
Consideraciones finales
Por las características topográficas del alero, su tamaño y condiciones de reparo, P2 comparte semejanzas con PL y PA. En cuanto a la cantidad de motivos, la amplia variedad tipológica y la diversidad tonal, además de la existencia de superposiciones, el arte rupestre de P2 es semejante al de PL. Sin embargo, la imposibilidad de practicar excavaciones en P2 no permite realizar otro tipo de comparaciones entre ambos sitios y complica el intento de sugerir una cronología para la actividad pictórica de este último.
En términos generales, en base a las similitudes estilísticas que existen entre P2 y PL, se acepta para el primero de los sitios la cronología propuesta para PL. El inicio de la actividad pictórica sería posterior a los 1300 años AP y en cuanto a su fase final, ésta sería posterior al contacto hispano-indígena (siglo XVI). Para sostener esto último se considera que, si bien en P2 no hay motivos de equinos que son una prueba irrefutable de la práctica pictórica en estos momentos post-contacto, sí existen tipos de motivos que recurrentemente aparecen asociados a las representaciones de caballos (ver PL en Podestá y Albornoz 2007 y Albornoz y Hajduk 2009 para la región del Nahuel Huapi).
Profundizando el tema de los aspectos estilísticos, es claro que P2 comparte una misma tendencia con los demás sitios de la cuenca del Manso inferior, si bien presenta particularidades que le son propias. Como se señaló, todos s e vinculan en forma general con la TAGC pero especialmente con la MALB, expresión regional de esa Tendencia. A pesar de que algunos motivos remiten a la TAGC, el repertorio incluye mayor cantidad de representaciones propias de la MALB , entre ellas fundamentalmente los arcos dobles y quíntuples de diversidad cromática (arco iris) y las figuras humanas. Como se mencionó, los arcos, que conforman más del 5% de los motivos abstractos del sitio, también están presentes, si bien en menores proporciones, en PL, Puente Verde y Santa Lucía 1. Es así que este tipo de motivos adquiere singularidad en el valle del Manso inferior ,
Los tipos de motivos de P2 coinciden en términos generales con los de PL, con excepción de algunos tipos de abstractos (triángulos opuestos por el vértice, tridígitos, cruces de contorno curvilíneo, reticulados, rombos de lados escalonados), además de las figuras de caballos. Todos los demás motivos de PL están presentes en P2 y, además, ambos sitios comparten la policromía y la densidad de representaciones sobre el soporte.
Por las características apuntadas, y sobre todo por la imposibilidad de practicar excavaciones en el sitio, no es sencillo esbozar ideas sobre la posible funcionalidad de P2 dentro del conjunto de sitios de la cuenca. Es claro que compartió con todos ellos la función de marcador de caminos y que actuó como guía para la circulación humana en este ambiente de bosque. El emplazamiento de P2 sobre el río Foyel, a corta distancia de su desembocadura en el Manso inferior, y la presencia de una alta concentración de sitios en ese sector del valle (Peumayen 1, 3, 4 y Puente Verde, además de P2) lleva a sugerir que la confluencia de estos cursos de agua, principales en la región, constituyó un punto importante en la red de caminos del bosque y que P2 y los sitios próximos actuarían, probablemente, como hitos anunciando cambios relevantes en el paisaje y lugares de uso recurrente.
Agradecimientos
A las familias propietarias del establecimiento donde se encuentra Peumayen 2 y a Miguel Miranda, Ardi y Alejandra que nos atendieron y guiaron con toda amabilidad durante nuestra estadía en el sito. A la familia Lanfré, quien nos ofrece toda la ayuda durante nuestros trabajos de campo en el Manso. A nuestros compañeros de equipo, especialmente a Cristina Bellelli por la lectura y sus comentarios a este trabajo.
Referencias citadas
Albornoz, A. M.
1996. Sitios con arte rupestre en los alrededores del Lago Nahuel Huapi. Arqueología Solo Patagonia . Ponencias de las Segundas Jornadas de Arqueología de la Patagonia. (ed. por J. G. Otero), pp.123-130 . CENPAT, Puerto Madryn.
2003. Estudios recientes del arte rupestre en la provincia de Río Negro. Arqueología de Río Negro (autores C. J. Gradin, A. M. Aguerre y A. M. Albornoz) , pp. 79-96. Carmen de Patagones.
Albornoz, A. M. y E. Cúneo
2000. Análisis comparativo de sitios con pictografías en ambientes lacustres boscosos de Patagonia Septentrional. ( Arte en las Rocas. Arte rupestre, menhires y piedras de colores en Argentina ( ed. por M. M. Podestá y M. de Hoyos), pp. 163-174. SAA y AINA, Buenos Aires.
Albornoz, A. y A. Hajduk
2001. Antecedentes arqueológicos e históricos del camino de las lagunas, Lago Nahuel Huapi. Prov. de Río negro . Tiempos Patagónicos año III Nº 7: P.24-29. Publicación oficial del Programa de Investigaciones Geográfico Político Patagónico. Escuela de Ciencias Políticas. Pontificia Universidad Católica Argentina.
2006. El Area de Nahuel Huapi : 10.000 años de Historia. Patagonia Total. Antártida e Islas Malvinas, pp. 63-80 . Barcel Baires Ediciones
Albornoz A. M. y L. C. Teira Mayolini
2008. Documentación de yacimientos con arte rupestre del entorno del Parque Nacional Nahuel Huapi. Historia de la Patagonia, III Jornadas , Universidad Nacional del Comahue, Neuquen. Cd rom.
Albornoz, A. M. y A. Hajduk
2009. “Ladran Sancho I” Jinetes y caballos en el arte rupestre en la arqueología y la etnohistoria del área del Nahuel Huapi. Presentado a las XII Jornadas Interescuelas, Departamentos de Historia. 28 al 31 de octubre de 2009. Bariloche (en prensa).
Albornoz A. M., A Hajduk, S. P. Fornels, A. Caneiro, C. Vázquez
2008. Sitio El Trébol: Identificación de pigmentos presentes en manifestaciones rupestres del ámbito boscoso lacustre del Nahuel Huapi, Río Negro, Argentina. Patrimonio Cultural: la Gestión , el Arte, la Arqueología y las Ciencias exactas aplicadas. Argentina (ed. por C. Vázquez y O. Palacios), pp. 175-194. Talleres Gráficos Centro Atómico Constituyentes. CONEA, Buenos Aires.
Arrigoni, G.
1997 Pintando entre lagos y bosques (las pinturas rupestres del Parque Nacional Los Alerces, Chubut). Revista del Museo de Historia Natural 16 (1/4): 241-268. San Rafael, Mendoza.
Aschero, C. A.
Aschero, C. A. y A. R. Martel.
2003-2005 El arte rupestre de Curuto-5. Antofagasta de la Sierra (Catamarca, Argentina). Cuadernos del INAPL 20: 47-72.
Bellelli, C. y M. M. Podestá.
2006. Integración de sitios con arte rupestre a emprendimientos ecoturísticos en la Patagonia. El caso del valle del río Manso inferior. Tramas en la Piedra. Producción y usos del arte rupestre (ed. por D. Fiore y M. M. Podestá), pp. 237-250. AINA, SAA y WAC, Buenos Aires.
Bellelli, C., M. Carballido, P. Fernández, V. Scheinsohn
2003 El pasado entre las hojas. Nueva información arqueológica del Noroeste de la provincia de Chubut, Argentina. Werken 4: 25-42.
Bellelli, C., M. Carballido Calatayud, P. M. Fernández, V. Scheinsohn
2007 Investigaciones Arqueológicas en el valle del río Manso inferior (Pcia. de Río Negro). XVI Congreso Nacional de Arqueología Argentina. Resúmenes Ampliados, tomo 3: 309-314. Universidad Nacional de Jujuy. S. S. de Jujuy.
Bellelli, C., V. Scheinsohn y M. M. Podestá
2008 Arqueología de pasos cordilleranos: un caso de análisis en la Comarca Andina del Paralelo 42° y Áreas Vecinas durante el Holoceno Tardío. Boletín del Museo Chileno de Arte Precolombino 13 (2): 37-55.
Cabrera, A. y A. Willink
1980 Biogeografía de América Latina. Monografía No. 13. OEA.
Carballido Calatayud, M.
2007. Conjuntos líticos del ecotono bosque-estepa en la localidad de Cholila (Provincia del Chubut). Arqueología Argentina en los Inicios de un Nuevo Siglo . Publicación del XIV Congreso Nacional de Arqueología Argentina (comp. por F. Oliva, N. de Grandis y J. Rodríguez), Tomo I, pp. 309-318. Universidad Nacional de Rosario, Rosario.
Ceresole, Gladis T. P.
2008. Fichas manuscritas sobre placas grabadas. Rastros. Arqueología e Historia de la cuenca del río Limay . (comp. por Mabel M. Fernández). Serie Monográfica, vol. 2. CIAFIC, Buenos Aires. Formato CD rom
Fernández, P.
2006. Aprovechamiento de recursos faunísticos en los ambientes de estepa y ecotono bosque estepa del norte de la provincia del Chubut. Tesis doctoral, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.
Fernández, P. M. y Rizzo, F.
2009. Primeros resultados del análisis de los restos óseos humanos del sitio Población Anticura (Río Negro, Argentina). Presentado a: Novenas Jornadas Internacionales de Antropología Biológica. Puerto Madryn. 20-23 de octubre de 2009.
Gradin, C. J.
1999. Sobre las tendencias del arte rupestre de Patagonia argentina. Segundas Jornadas de Investigadores en Arqueología y Etnohistoria del Centro-Oeste del País, pp. 85-99. Universidad de Río Cuarto, Río Cuarto, Argentina
2003 Arte Rupestre de la Provincia de Río Negro. Arqueología de Río Negro (autores C. J. Gradin, A. M. Aguerre y A. M. Albornoz), pp. 41-49. Carmen de Patagones
Greslebin, H.
1930. Descripción de dos nuevas placas rectangulares grabadas de Patagonia prehispánica. Physis 10 (35): 8-16.
Golledge, R.
2003. Human Wayfinding and Cognotive Maps. Colonization of Unfamiliar Lanscapes . The Archaeology of Adaptation (ed. por M. Rockman y J. Stelle), pp. 25-43. Routledge, London .
Helwig, K.
2001 Analysis of samples from Cerro Pintado and Peñasco . Analytical Research Laboratory. Canadian Conservation Institute, Ottawa , Canadá. MS
2004 Analysis of Samples from Rock Painting Sites Lanfré (Río Negro) and Cerro Pintado ( Chubut ) . Analytical Research Laboratory. Canadian Conservation Institute, Ottawa, Canadá. MS
Instituto Geográfico Militar
1982 Carta topográfica 1:100.000. Hoja 4172-28. Villa Mascardi. Buenos Aires.
Losada Gómez, H.
1980. Placas grabadas prehispánicas de Argentina. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid.
Meltzer, D.
2003 Lessons in landscape learning. Colonization of Unfamiliar Lanscapes. The Archaeology of Adaptation (ed. por M. Rockman y J. Stelle), pp. 222-241. Routledge, London.
Menghin, O.
1957. Estilos de arte rupestre de la Patagonia. Acta Praehistórica 1: 57-82.
Onelli, C.
1998 [1930]. Trepando los Andes. Elefante Blanco, Buenos Aires.
Pereyra, F. X., C. Bellelli y M. M. Podestá.
2003. Geoarqueología y preservación de sitios con arte rupestre en los Andes Patagónicos (Provincias de Río Negro y Chubut, Argentina). Actas del IX Congreso da Associaçao Brasilera de Estudos do Quaternario y II Congreso do Quaternario de Paises de Linguas Ibéricas , pp. 5. Recife, Brasil. Formato CD rom.
Podestá, M. M. y E. Tropea
2001. Expresiones del arte rupestre tardío en el ecotono bosque-estepa (Comarca Andina del Paralelo 42º. Patagonia. Presentado al XVI Congreso Nacional de Arqueología Argentina. Rosario (en prensa).
Podestá, M. M. y A. Albornoz
2007. El arte rupestre del sitio Paredón Lanfré dentro del contexto arqueológico del valle del río Manso inferior (provincia de Río Negro). XVI Congreso Nacional de Arqueología Argentina. Resúmenes Ampliados, Tomo III, pp. 429-434. Universidad Nacional de Jujuy. S. Salvador de Jujuy.
Podestá, M. M., R. Paunero y D. Rolandi
2005. El Arte Rupestre de Argentina Indígena. Patagonia . Academia Nacional de la Historia. Union Academique Internacional. GAC, Buenos Aires.
Podestá, M. M., C. Bellelli, P. Fernández, M. Carballido y M. Paniquelli
2000 Arte rupestre de la Comarca Andina del Paralelo 42 ° . Un caso de análisis regional para el manejo de recursos culturales. Arte en las Rocas. Arte Rupestre, menhires y piedras de colores en Argentina (ed. por M. M. Podestá y M. de Hoyos), pp. 175-201. SAA y AINA, Buenos Aires.
Podestá, M. M., C. Bellelli, V. Scheinsohn, P. Fernández, M. Carballido Calatayud, A. Forlano, P. Marchione, E. Tropea, A. Vasini, J. Alberti, M. Gallo y G. Moscovici Vernieri.
2007. Arqueología del valle del río Epuyén (El Hoyo, Chubut, Patagonia argentina). Arqueología de Fuego-Patagonia. Levantando piedras, desenterrando huesos... y develando arcanos (ed. por F. Morello, M. Martinic, A. Prieto y G. Bahamonde), pp. 427-442. Centro de Estudios del Hombre Austral (CEHA), Instituto de la Patagonia , Universidad de Magallanes, Punta Arenas.
Podestá, M. M., A. Albornoz, A. Vasini y E. Tropea
2008a Peumayén 2: un sitio con arte rupestre en el valle del río Manso inferior (provincia de Río Negro, Argentina). Ponencia presentada a las VII Jornadas de Arqueología de Patagonia, 21-25 de abril de 2008, Ushuaia. MS.
Podestá, M. M., C. Bellelli, R. Labarca, A. M. Albornoz, A. Vasini y E. Tropea.
2008b Arte rupestre en pasos cordilleranos del bosque andino patagónico (El Manso, Región de los Lagos y Provincia de Río Negro, Chile-Argentina). Magallania 36: 143-153.
Sánchez-Albornoz, N.
1957 Pictografías de El Hoyo de Epuyén (Prov. de Chubut, Argentina). Acta Praehistorica I: 121-135.
1958 Pictografías del valle de El Bolsón y el Lago Puelo (Prov. de Chubut, Argentina). Acta Praehistorica II: 146-175.
Scheinsohn, V.
2004 En el país de los ciegos, el tuerto es rey: visibilidad arqueológica y paisaje en la localidad Cholila. Contra Viento y Marea. Arqueología de Patagonia (comp. por. M. T Civalero, P. M. Fernández y A. G. Guraieb), pp. 581-590. INAPL y SAA.
Scheinsohn, v. y S. D. matteucci
2006. A regional model of archaeological distributions for Comarca Andina del Paralelo 42º, Patagonia, Argentina. Uso de sistemas de información geográfica (SIG) en la arqueología sudamericana (ed. por M. J. Figuerero Torres y A. Izeta). BAR International Series, Oxford (en prensa).
Tropea, E.
2006 Expresiones artísticas tardías en el ecotono bosque-estepa. El caso de cuatro sitios con arte rupestre en la localidad de Cholila (Comarca Andina del Paralelo 42º ), Patagonia Argentina . Tesis de Licenciatura en Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.
Vasini, A. y E. Tropea.
2009 Arte rupestre y ocupaciones del Holoceno tardío en la Patagonia andina (Comarca Andina del Paralelo 42º y valle del río Manso inferior, Argentina). Global Rock Art, 29 de junio al 3 de Julio de 2009. S. R. Nonato, Piaui, Brasil. (en prensa).
Wainwright, I. N. M., K. Helwig, M. M. Podestá y C. Bellelli
2000. Analysis of pigments from rock painting sites in Río Negro and Chubut provinces. Arte en las Rocas. Arte rupestre, menhires y piedras de colores en Argentina (ed. por M. Podestá y M. de Hoyos), pp. 202-206. SAA y AINA, Buenos Aires.
Notas
Una versión en poster de este artículo fue presentado a las VII Jornadas de Arqueología de Patagonia en Ushuaia, abril de 2008 (ver Podestá et al. 2008a).
Los trabajos son financiados por la Agencia de Promoción de la Ciencia y la Tecnología, el Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas, la Universidad de Buenos Aires y el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano, Secretaría de Cultura, Argentina.
Alturas tomadas con posicionador satelital, excepto las que se indican con ca. , cuya fuente fue la Hoja IGM 4174-28 (1982).
Es posible que alguno de ellos sea el sitio que hoy denominamos Río Foyel 1.
Las descripciones más completas son los informes inéditos a la APN y a la provincia de Río Negro realizados por Albornoz en la década de 1990, algunos sitios se mencionan también en Albornoz 2003 y Albornoz y Cuneo 2000.
En regiones vecinas como la de Nahuel Huapi se constatan ocupaciones que superan los 10.000 años AP (Albornoz y Hajduk 2009).
De acuerdo con las dataciones registradas en otros sitios con pinturas esta Tendencia se ubica entre los 1300 y 300 años AP en Norpatagonia (ver Albornoz 2003, Gradin 1999 y 2003, Podestá y Tropea 2001, Podestá et al . 2005 y 2007, Tropea 2006, entre otros).
En el sitio PL, además de las pinturas de representaciones de caballos y del hallazgo de restos óseos de este animal, hay un fechado de 330 años AP que corresponde al final de la secuencia (Bellelli et al. 2007).
En la clasificación de motivos y representaciones tomamos la propuesta de Aschero y Martel (2003-2005).
Con mucha dificultad se pudieron observar bajo los bloques al menos unos diez motivos pero se supone la existencia de una cantidad mucho mayor.
Se trata del sitio Queutre Inalef, ubicado entre los lagos Gutierrez y Mascardi.
Gran parte de los motivos clasificados como indeterminados por deterioro son invisibles a simple vista, su presencia se pudo detectar únicamente con la aplicación del programa Adobe Photoshop.
El sito denominado Foyel 1 es la pared de un afloramiento rocoso con pinturas rupestres cuya parte inferior es bañada por las aguas del río homónimo.
Etapas propuestas por Aschero 1988.
Los fechados que marcan las ocupaciones más antiguas en los sitios de la CA42º son: Cerro Pintado: 1870 ± 80 (LP 1313, 1575-1982 años cal. AP), Paredón Lanfré: 1500 ±60 (LP 1429, 1290-1524 años cal. AP), Risco de Azocar 1: 1690±60 (LP 1575, 1528-1692 años cal. AP). (Bellelli et al. 2007, Podestá et al. 2007).
También se documentaron arcos en algunos pocos sitios fuera de este valle (lagos Mascardi-Gutierrez, Lago Puelo y río Epuyen).